© 2018 Departamento de Salud - Alacena para Emergencias

  • Black Facebook Icon

Publicidad subvencionada con los fondos del Centers for Diseases Control and Prevention, Grant #1NB01OT009133-01-00.

Screen Shot 2018-07-13 at 3.45.36 AM_edited.png

GRUPOS VULNERABLES

Infantes y Niños

Los infantes y niños representan uno de los grupos vulnerables porque tienen necesidades nutricionales específicas y un sistema inmunológico en desarrollo. En las emergencias, los abastos de alimentos y el agua potable pueden verse limitados, lo que crearía dificultad para preparar la fórmula, desinfectar y limpiar los utensilios. Los infantes que no son amamantados y los niños alimentados bajo condiciones de pobre higiene, están en riesgo de contraer infecciones, desarrollar diarreas o deshidratarse.

Durante un periodo de emergencia, suelen recibirse cantidades masivas de donaciones de fórmulas y leches en polvo. Es importante que estos productos puedan estar siempre accesibles y sean distribuidos tomando en consideración la importancia de un manejo apropiado que garantice su calidad para el bienestar de los infantes y niños.

Lactancia materna durante una emergencia

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce la importancia de la lactancia materna como una intervención que salva vidas, sobre todo en emergencias. La mejor forma de evitar la malnutrición y la mortalidad en infantes (menores de un año) y niños de corta edad es asegurar la lactancia materna exclusiva desde el nacimiento hasta los 6 meses de edad sin incluir ningún otro alimento ni líquido. Se recomienda, además, continuar practicando la lactancia hasta los 24 meses o más, siendo complementada con otros alimentos nutritivos en la variedad y cantidades apropiadas.

En situaciones de emergencia, debe procurarse un espacio adecuado para la alimentación frecuente de los infantes y niños lactados. Entre los beneficios de la lactancia se destacan los siguientes:

• Está disponible, no cuesta nada, es limpia y segura.

• No requiere una preparación especial, ni hay que salir a comprar.

• Contiene anticuerpos y todos los nutrientes esenciales que protegen al infante contra enfermedades infecciosas.

Recomendaciones al alimentar de manera exclusiva con leche materna o fórmula:

  • De haber destetado al infante, reiniciar la lactancia si es posible, pegando al infante al pecho con mucha frecuencia o extrayendo la leche manualmente.

  • Mantener la lactancia materna en infantes enfermos o con diarrea.

  • De no haber leche materna disponible, utilizar fórmula en polvo, siguiendo estas especificaciones:

    • Limpiar y desinfectar la superficie donde preparará la fórmula.

    • Lavar sus manos con agua y jabón por 20 segundos. Secarlas con un paño limpio o toalla desechable. En casos de emergencia puede sustituir por el uso de hand sanitizer que tenga alcohol al 60%.

    • Tener accesible todos los utensilios que va a utilizar, limpios y desinfectados.

    • Leer las instrucciones del empaque para saber la cantidad de agua y fórmula en polvo que necesita según las onzas a preparar.

    • Hervir el agua durante un minuto.

    • Vertir las onzas necesarias de agua hervida en el biberón limpio.

    • Agregar la cantidad de fórmula en polvo requerida, cerrar el biberón y agitar suavemente.

    • Enfriar el contenido del biberón sumergiéndolo en un envase con agua fresca hasta que alcance temperatura ambiente.Verificar la temperatura vertiendo unas gotas en el interior de la muñeca de su mano.

 

  • Preparar la cantidad de fórmula que necesita consumir el infante. Una vez el infante ha finalizado, el sobrante debe descartarse en una hora.

  • Puede utilizar también fórmula líquida (lista para tomar) en empaques individuales de porciones pequeñas, siguiendo las especificaciones de almacenaje del producto.

  • Si no tiene disponible la fórmula acostumbrada, consulte a un médico.

 

Por lo general, los biberones y las mamaderas solo se esterilizan cuando son nuevos, antes de darlo al infante o por las siguientes razones: si el agua no es segura o no está suficientemente limpia, si se caen al piso, si el infante está enfermo o si los biberones no se han usado en mucho tiempo. De no tener disponible biberones desinfectados, se recomienda utilizar vasos o cucharas desechables para alimentar al infante y evitar enfermedades por contaminación.

 

Para lavar y desinfectar los biberones siga las siguientes recomendaciones:

  • Desmontar todas las piezas del biberón.

  • Lavar el biberón utilizando un cepillo, agua caliente y detergente, asegurándose de enjuagar muy bien.

  • También puede sumergir los biberones y mamaderas en agua, hirviendo por 5 minutos.

  • Otra opción es preparar una solución de un galón de agua y una cucharadita de cloro para sumergir los biberones y los utensilios por 2 minutos.

  • Sacar los biberones del agua con unas pinzas y secar bien al aire libre. • Una vez secos, guardar los biberones y mamaderas en un recipiente

  • limpio y tapado o en bolsas desechables de cierre hermético

Alimentación del niño durante una emergencia

Una alimentación sana y balanceada es indispensable para el crecimiento y desarrollo óptimo en la niñez. Los hábitos de alimentación no sólo influyen en el peso y en la estatura según su edad, sino que también impactan de manera directa en su estado de salud. La niñez cubre a preescolares de 3 a 5 años y escolares de 6 a 13 años. Por ser un grupo vulnerable, durante y después de una emergencia, los adultos tienen mayor responsabilidad de atender las necesidades nutricionales de los niños y planificar de antemano qué, cuánto y cómo servir los alimentos.

La conducta alimentaria durante la niñez es lo primero que se ve afectado cuando se vive una emergencia. Es importante tomar en cuenta los siguientes factores:

  • Seleccionar alimentos de cada grupo, así se ofrece una variedad que aporta la mayoría de los nutrientes necesarios del día. Utilizar como guía MiPlato para Emergencias en Puerto Rico.

  • Proveer desayuno, almuerzo, cena y dos meriendas.

  • Ofrecer agua en lugar de bebidas azucaradas o refrescos carbonatados.

  • Servir la porción de alimento que corresponda según su edad y actividad física.

  • Para prevenir las deficiencias nutricionales y atender necesidades especiales, puede utilizar los suplementos nutricionales para sustituir una comida o como complemento adicional en la dieta durante una emergencia.

  • Promover hábitos saludables al ofrecer los alimentos de preferencia.

  • Comer y disfrutar de la compañía de la familia y los miembros del grupo.

  • Motivar al niño a que consuma todos los alimentos servidos en el plato.

  • Ofrecer alimentos seguros, cortados en pedazos pequeños y lo suficientemente blandos para que puedan ser masticados y tragados con facilidad evitando el atragantamiento

  • Integrar al niño en las actividades de preparación de alimentos, siempre que sea posible

  • Lavarse las manos antes y después de manipular y consumir cualquier alimento.

  • Promover la actividad física y animar a los niños a jugar varias veces al día. La diversión ayuda en el desarrollo cognitivo y minimiza el pensar en el evento de emergencia vivido.

 

Los vómitos y las diarreas son generalmente, el resultado de una infección por bacterias o virus causada por agua o alimentos contaminados. Puede transmitirse de los niños enfermos a las personas sanas debido a la pobre higiene personal, provocando desnutrición y riesgo de muerte por deshidratación.

Al alimentar a los niños con diarrea, tome en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Ingerir suficientes líquidos durante todo el episodio para evitar la deshidratación.

  • Dar agua segura con electrolitos, consomé o caldo claro después de cada diarrea.

  • Mantener la alimentación y aumentar la frecuencia de las comidas.

  • Ofrecer viandas cocidas y frutas bien lavadas con agua clorada.

  • Lavar las manos regularmente, tanto de los niños enfermos como de sus cuidadores. También lavar las sábanas y otros materiales que hayan estado en contacto con vómitos y diarreas.